sábado, 18 de enero de 2014

Only know you love her when you let her go.

Hay gente que o tiene demasiada fe en mí, o no tiene ni idea de lo que dice cuando abre la boca. Que me expliquen, el que quiera, cómo olvido, cómo aparto de golpe siete años de mi vida en dos semanas. Que se dice pronto, pero es casi media vida para alguien de dieciocho años. No he perdido sólo a una pareja ni a la persona a la que por desgracia amo aún, es que he perdido a mi mejor amigo. Al cafre que me cantaba canciones por las mañanas en clase, el que me esperaba a la entrada y a la salida para despedirse de mí todos los días, el que sabía casi siempre cuándo callarse y cuándo escucharme, quien me solía demostrar con hechos todo lo que verdaderamente sentía, el que me sacaba de quicio a posta porque me conocía demasiado bien y se reía. Es mucho tiempo, mucha vida la que he compartido con él, y no puedo simplemente hacer como que no ha pasado nada. A pesar de todo lo bueno que hemos pasado, esa persona que acabo de describir con recuerdos, también fue aquel que me esperó cinco años, cinco años a que yo le quisiera como él llevaba queriéndome todo ese tiempo. Y ¿os digo para qué? Para tirarlo todo por la borda en cinco minutos. Si es que es absurdo de cabo a rabo, pero no por ello menos cierto. Ya no me pregunto todos los días qué será de mí sin él, solo a veces, ni tampoco me martirizo ni me recreo en mi dolor, no demasiado. Lo que me cuestiono es quién me devuelve todo el tiempo que aunque me hizo feliz, he perdido en todo eso. Quién me va a hacer recuperar toda la paciencia, toda la energía y toda la vida que he malgastado en un estúpido desagradecido que no supo valorarme lo suficiente. Va a ser verdad eso de que "no sabes cuánto la quieres hasta que la pierdes". Espero que ahora que ya no me tienes te hayas dado cuenta...también que te duela en el alma todos los días, la mitad que a mí aunque sea.

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