sábado, 4 de enero de 2014

Goodbye my lover, goodbye my friend. You have been the one for me.

Todo sonaba y sabía a despedida. Todo lo que dijimos iban a ser las últimas palabras, todos los besos que nos dimos se intensificaban, se magnificaron, pues cualquiera de ellos podía ser el último, el último de verdad. Ayer supe que era la verdadera despedida que yo no quería ni ver, pero hasta nosotros, los primeros interesados en que no lo fuera, sabíamos que ya habíamos quemado toda nuestra dinamita, que lo que tú has roto no va a recomponerse, que ya no quedan más que recuerdos y utopía de aquellos planes y aquellos sueños que no vamos a compartir. Cuánto voy a echarte de menos nunca podrás saberlo....tampoco te harás una idea del daño que me has hecho. Aún así me conoces, sabes que tarde o temprano podré con esto, en realidad sabes que podré con lo que me echen como siempre ha sido. En cambio tú tienes otras espinas que arrancar y que sentir dentro de ti. Cualquier piel que roces, cualquier boca que beses y cualquier par de ojos a los que mires no harán que te sientas mejor, no al menos después de hacerlo. En cada detalle, en cualquier cosa, en el fondo, me estarás buscando a mí. En todas ellas. Sabes que no vas a volver a tenerme contigo, no para ti como hasta hace una escasa semana, y todo ello va a ser tu castigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario