Mi piel necesitaba esa despedida, decirle adiós a esa otra piel que a pesar de haber pasado sólo un par de días, ya anhelaba. No sabía si soltarle un guantazo por no dejarme sola o besarle hasta desgastarnos los labios. Ayer me enamoré un poco más de él...nunca había estado tan segura de lo atada que estoy a él emocionalmente. Error garrafal, pero ¿cómo se controla eso? Porque si hay una manera de domar los sentimientos, que alguien me la explique. Me ha engañado con otra, me ha humillado y ha roto una confianza pura hasta no hace mucho. Cualquier persona que estuviera en sus cabales haría lo que yo debería haber hecho...pero alguien que se encuentre en mi lugar, alguien que esté loca, profunda e intensamente enamorado de otra persona supongo que podrá entenderme mejor. A pesar de todo eso, yo sólo quería que no se fuera, que supiera leer entre las líneas de cada "vete y déjame sola" que sólo quería sentir cómo estaba tras mi espalda, su respiración contra mi nuca, sus manos sosteniendo mi cintura. Cojones, que te ha engañado con otra, retrasada. Eso es lo único que puedo pensar ahora...pero luego hay otros momentos, otros instantes en los que digo joder, si es que sé que nadie va a quererme como él me quiere...que diréis que estoy colgada, pero sí, me quiere. Sé que se ha equivocado, que me va a costar demasiado tiempo y meditación perdonarle, y que a él algo más que sudor y lágrimas que yo le perdone. Pero también sé que voy a acabar haciéndolo, y que él va a esperar todo el tiempo que haga falta. Que va a dejarme mi espacio, que no va a llamarme, ni hablarme, ni molestarme porque sabe que necesito pensar y aclararme y no puedo hacerlo con él apareciendo cuando menos me lo espero. ¿Acaso alguien que no quiere a otra persona haría eso? No lo defiendo, ni intento justificar lo que ha hecho porque no es posible, y sí, es un gran cabrón y merece que no vuelva a mirarle a la cara, pero ese cabrón es la única persona que ha estado cuando nadie estaba, que ha sabido quererme tal y como soy sin esperar más cambios ni más de lo que puedo ofrecerle, con mis defectos y mis virtudes, con todos mis días malos y los escasos buenos, y es ese pasado y todo lo que nos une todavía lo que me hace pensar así. Un grandísimo capullo, pero un capullo que está clavado en todo mi cuerpo, tatuado hasta en el tuétano de mis huesos. Puede que sea imbécil del todo, que si le perdono acabe haciéndolo otra vez, no lo sé, pero estoy cansada de decirle a mi corazón que se calle...no puedo reprimir mis sentimientos por más tiempo. Puedo parecer patética o algo peor, pero sólo tiene que importarme lo que yo quiera hacer, y sobretodo, si seré capaz de ello.
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