Todavía queda una hora y diez minutos para que sea su cumpleaños, y ya estoy sintiendo punzadas en el pecho. Me muero por decirle cuantísimo lo echo de menos, las ganas que tengo que verle y de abrazarle aunque sea un imbécil, lo mucho que le quiero aunque no lo sepa y aunque no se lo merezca...lo mucho que me gustaría celebrar con él sus 23 años...pero no, a mí ya no me corresponden esas cosas.
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