En menos de un segundo he pasado de no dar nunca la razón a tener que dar siempre el brazo a torcer. Cómo no, imposible ajustar para mí un punto en medio en esto, y bueno, en todo. Por una vez me gustaría que alguien luchara por mí, que pensará "eh, merece la pena"; me encantaría no ser la única que lo cumple y lo piensa cuando las cosas se tuercen.
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