miércoles, 18 de diciembre de 2013

Lo mejor que podrías haber hecho por mí es no haberme querido nunca ni haberte preocupado por mí ni lo más mínimo. Puede que de esa manera yo no estuviera todavía recomponiéndose de ti, puede que así no me sintiera tan sola desde que dejaste de hacerlo. Me has roto en más pedazos de los que encuentro de mí misma, y ya no sé cómo coserme sin que aparezcas en cada remiendo. Estoy cansada de recordarte, de que me duela de esta forma el pecho, de llorar noche sí noche no, de que me duelas. Ojalá nunca hubieras dejado de ser ese estúpido egocéntrico que tuve por monitor y te hubieras quedado en eso. Puede que ahora mismo fuera un poco más estúpida y menos capaz, pero al menos estaría entera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario