Sé que últimamente soy la menos indicada para quejarme. Excepto pequeños matices, la vida me va bastante bien. Tengo muy buenos amigos, una familia estupenda, un chico que me quiere, y ahí está la cuestión. No he podido evitar darme cuenta de que en parte, sentirme tan bien depende de él....y eso no significa que me haya olvidado de quién he sido antes. No he podido evitar acordarme de que hasta no hace mucho, yo era una de tantas que sólo sabía vivir de recuerdos y mortificarse por ello; una de tantas que no veía capaz volver a sentir lo que había sentido por el último gilipollas que se había cruzado en su camino. Y a pesar de que yo ya no me sienta así, en el fondo, nunca dejaré de ser esa chica que, como la gran mayoría, no veía salida a sus demonios, ni tampoco un futuro que no estuviera marcado por su pasado.
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