Sé que nadie pertenece a nadie. Pueden quererse, amarse, compenetrarse...pero no pertenecer el uno al otro. Pero ojalá me perteneciera. Ojalá no tuviera que pensar que cualquier día, en cualquier momento, estará con otra persona. Que va a entregar su piel y sus caricias a alguien distinto a mí. Qué más da con quién haya estado o con quién me haya acostado si al final lo único que buscaba eran sus ojos mirándome, haciéndome sentir como sólo él ha sido capaz. No quiero a nadie más, ni pretendo que él tampoco...pero como todo, es probable.
Es posible que comparta con otra persona lo que hasta ahora sólo era para mí. Y no me preocupa que se acueste con otra o que se bese con cinco más. Me preocupa que encuentre a alguien a quien confiar sus miedos y sus deseos, sus problemas y sus días malos. Que conecte de una forma tan sumamente profunda y especial que como conmigo. Eso es estar con alguien, no lo demás.
Ojalá me siga queriendo tanto o más que antes y que no sea capaz de encontrar a alguien capaz de sentarme en el banquillo.
Es posible que comparta con otra persona lo que hasta ahora sólo era para mí. Y no me preocupa que se acueste con otra o que se bese con cinco más. Me preocupa que encuentre a alguien a quien confiar sus miedos y sus deseos, sus problemas y sus días malos. Que conecte de una forma tan sumamente profunda y especial que como conmigo. Eso es estar con alguien, no lo demás.
Ojalá me siga queriendo tanto o más que antes y que no sea capaz de encontrar a alguien capaz de sentarme en el banquillo.
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