Se fue la pizca de esperanza que me quedaba. Y aun sabiendo que me dejaría envolver y arrastrar hasta los confines de sus ojos sólo por no perderle nunca, aunque estaría dispuesta, no voy a hacerlo. No quiero dejarme llevar por esa espiral de arrepentimiento y cabeza baja que le rodea. Destroza todo lo que toca, y después de tantos años dejando que lo haga, me he cansado de romperme y de coserme después por no querer verle marchar. Hoy he sido yo la que se ha ido y de verdad espero no volver, por lo menos en mucho tiempo...por lo menos hasta que no me importe.
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