Pensé que lo peor y lo más triste iban a ser los días en los que amaneciera y anocheciera con tu imagen en la cabeza, pero me equivocaba. Lo peor es no poder ponerte triste ni con ganas, el hecho de que tu cuerpo, tu corazón y tu mente se ponen de acuerdo para no permitírtelo. Cuando no te salen ni las lágrimas ni te araña el pecho. Cuando las cosas dejan de ser dolorosas para ser realidades pasadas. Cuando el dolor se convierte en cicatrices, aunque latentes. Cuando todos esos "él" se reducen y sólo hay "yo". Cuando todos los por qués que rondaban tu cabeza se silencian. Cuando dejas de buscar evidencias o dónde empezó a flojear todo porque ya no te importa tanto. Cuando te acostumbras a vivir sin alguien a quien considerabas fundamental. Cuando la magia se rompe y la realidad se impone y te das cuenta de todo lo que has progresado. Cuando el amor propio adelanta a ese otro amor y lo deja demasiado atrás. Cuando ese "sé que voy a volver a estar con él, lo necesito" empieza a ser un "él por un lado, yo por el otro".
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