Una semana aquí y ya noto cómo me voy emblandeciendo de nuevo. Tenerlo a escasos metros de mí me pone nerviosa, y la tentación cada día se hace más y más grande. Ésta es la verdadera prueba de fuego. Puedo elegir entre quemarme lenta y dolorosamente, dejar que las llamas me engullan y aumentar el nivel de mi dolor...o también puedo mirar de frente a mi indecisión y decidir que prefiero saltar por encima de esas llamas y salir sólo con algunas magulladuras, nada que no pueda curarse en unos pocos días. No sé si prefiero llenar mi cuerpo de quemaduras de tercer grado y llagas a dejarlo casi impoluto. No sé si quiero seguir alimentando a mi dolor si con ello consigo volver a tenerlo a escasos milímetros de mí, cara a cara, corazón con corazón, o si quiero que me deje elevarme y alzar mis alas para volar todo lo lejos posible de él y de mis sentimientos. En este momento no sé qué es más insoportable, pero sí que ambas me duelen en lo más hondo de mí. Ninguna es aceptable, pues ambas son amargas. A veces creo que verle a propósito y premeditadamente es el error del que debo huir, pero en otras ocasiones creo que debo chocarme con mi miedo más profundo, con el hecho de verle e intentar sufrir sólo hacia dentro sin que lo vea pero notando cómo me arde el pecho. También hay otra teoría, y es que puede que simplemente le extrañe con todas mis fuerzas y que no aguante más para ver sus ojos castaños y su pelo despeinado esperando a que yo lo coloque como hace no demasiado tiempo. A corto plazo sé lo que elegiría; sé que no dudaría en arder en ese infierno si él ardiera conmigo, aunque sólo fueran unos instantes. Pero tengo que pensar en algo más lejano, ver más allá de unos meses o un par de años, lo mejor para mí es dejarle a él y a su embriagante olor alejados de mí, todo lo posible, sobretodo ahora, porque sé y siento que aún estoy a tiempo de condenarme de por vida por volver a entrelazar mis dedos entre los suyos. Todavía es demasiado tentador verle y besarle hasta desgastarnos los labios sin importarme nada más. Sé que para mi corazón ahora mismo esa sería la mejor elección, y puede que para mí, pero no puedo torturarlo tan fuerte...debo darle un respiro y...a mí también.
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