viernes, 28 de junio de 2013

Relax, take it easy.

Sé que tras tres años largos debería tenerlo bajo control. Debería poder evitar que me temblaran las piernas y la voz, pero no. Debería poder canalizar mis sentimientos hacia algo menos destructivo, pero no. Siempre que se trata de ti, mi autocontrol y mi perfeccionismo desaparecen. Me haces más humana, más predecible, más débil. Se acerca un posible reencuentro, una posible reconciliación...una posible decepción.O no. Puede que los planes por el camino se bifurquen, al igual que nuestros caminos, y de ese modo ni nos separamos ni nos juntamos; nos quedamos en un punto muerto hasta que la más mínima esperanza vuelve a iluminarnos. No quiero esperármelo, no quiero dar nada por hecho, porque cuando la cosa es entre nosotros, nunca sale nada como planeo ni como quisiera. Así que por una vez, evitaré mi odiosa manía de tenerlo todo entre mis manos  y de quererlo todo bien atado y dejaré que la casualidad, el destino o lo que sea que mueve el mundo haga su trabajo. Dejaré a un lado esos estúpidos nervios y esas imágenes totalmente idealizadas de como quiero que pase, sin dar por supuesto que pasará, y simplemente esperaré para ver correr el tiempo. Si hay algo que he aprendido es que lo que tiene que pasar, al final pasa; que lo que se quiere forzar sólo hace que se estropee algo que podría ser; que si de verdad tu vida está ligada a la mía, tarde o temprano, volverás a aparecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario