miércoles, 19 de junio de 2013

Amor no es placer. Cariño no es amor.

Desde hace un tiempo he hecho cosas que no enorgullecerían a nadie,es más, he llegado a arrepentirme de varias. Actuar por impulsos o por instinto está bien, está en nuestra naturaleza, pero al final se queda en eso; encuentros fortuitos, recuerdos fugaces que al cabo de poco nadie recuerda, ni siquiera uno mismo. Vivimos en un mundo tan vacío como inflexible. Nada puede salirse de lo que está establecido si no quieres que se tache de pretencioso o irrespetuoso; ya nadie valora el significado del amor, de la amistad, ni siquiera de algo tan básico como el respeto. Ya nadie se toma en serio las palabras que le vienen dadas de otro, ya nadie confía en que la persona que está hoy pueda estarlo mañana. A día de hoy todo son desconfianzas, malentendidos y conveniencias. Y, como consecuencia de esto, así de ruines y vacíos estamos. Todos. Unos más, otros menos, unos hoy y otros el año que viene... pero todos podridos. Prueba de ello es algo tan natural en los humanos como su sexualidad. Ya nadie considera el sexo como una forma de demostrar amor hacia otra persona, ni mucho menos hay miramientos en cuanto a mentir si es necesario para obtenerlo. Ya no es hacer el amor, ahora es follar o echar un polvo. Y eso, ¿qué es? Un acto físico que puede durar de 10 minutos para los más precoces o toda una noche a los lentos y apasionados. ¿Y? ¿En eso se resume todo? ¿Dónde ha quedado el verdadero amor, la verdadera entrega, el verdadero significado de algo tan íntimo como relevante? No se trata simplemente del acto en sí, ni de lo de después. En su esencia, es un acto de amor entre dos personas que deciden ser uno por unos instantes para decir con su piel, con sus manos, con sus miradas y con sus besos lo que no es posible explicar con palabras. Es el hecho de saber que ese alguien es la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, y por tanto, mediante ambos cuerpos demostrar ese sentimiento mutuo. Es una fusión corporal, una mezcla de amor y pasión, de deseo y entrega, de respeto y confianza. Supongo que a muchos al leer esto puede darles la risa o pensar que estoy algo chapada a la antigua, pero ¿soy yo la antigua o vosotros los que habéis obviado el verdadero valor? ¿Es que yo idealizo demasiado el amor o que vosotros no tenéis ni idea de lo que supone? Puedo equivocarme en demasiadas cosas, pero lo que sé, lo sé. Y aunque sorprenda o choque tener un concepto tan profundo de esto, ése es su verdadero valor. Pero claro, hoy en día cualquiera puede fingir amar a otra persona para simplemente satisfacer esta necesidad fisiológica. Que sí, que no quiero decir con esto que tener sexo porque sí sea un pecado ni que sea algo abominable, sólo que mentir o engañar para llegar a ello lo es; que manipular o ilusionar en vano a alguien por un rato de diversión, lo es; que el decir 'te quiero' a una persona para simplemente "beneficiársela" es lo más ruin y bajo a lo que una persona puede llegar. No es una lección de moralidad, no soy una santa ni mucho menos y soy la primera que lo ha hecho porque sí, sin medir consecuencias ni repercusiones, pero nunca a base de mentiras o engaños ni a costa de herir a otra persona ,y de eso sí que puedo enorgullecerme. Sólo es una opinión, que tal vez os sirva o tal vez no, pero que puede que, aunque sólo a una persona, le haga pensárselo dos veces antes de bajarse los pantalones.Es importante delimitar las cosas, y no hacer creer que hay algo más que atracción si no lo hay. Si sólo es pasión y desenfreno, que así sea. Si es amor, en ese caso me uniré a la cola de los que te envidiarán por poder tener tal privilegio en un mundo como este.

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