jueves, 19 de junio de 2014

Summer, i've missed you.

Huele a verano. Huele a terraza por las noches, a piscina por las tardes y a dormir hasta la hora que te plazca. Huele a noches de cigarro y cerveza en mano, de sábados de desenfreno y a domingos de resaca compartida con tus amigas. Huele a playa, a arena entre los dedos, a desvelos, a tristezas contadas entre peta y peta y carcajadas de fondo. 
Pero para mí, a lo que más huele es a esto. A escribir a las tantas de la madrugada. A plasmar mis mayores temores y secretos en un blog que apenas nadie lee, pero que al soltarlos aquí me reconforta. Porque no he descubierto mayor pasión ni mejor forma de expresarme que mediante unas turbias y confusas líneas. Porque tengo más que claro que mi época hubiera sido el el siglo XIX y mi estilo de vida el de un bohemio francés. Porque para mí escribir nunca ha sido una finalidad, sino un medio. De expresión, de libertad, de privacidad, y sobre todo para conocerme mejor,para recorrerme por dentro y para poder leer lo que no me atrevo a veces a decir en voz alta, por si acaso. 
Haciéndolo he crecido como persona, me he endurecido e incluso a veces, naufragado entre estas letras. 
Para mí no el verano no sería ni la mitad de estimulante o especial si además de compartir con los míos mis vivencias, no pudiera dejarlas sueltas y revueltas aquí. Porque las cosas escritas se entienden mejor y se sienten más hondo. Porque para una sentimental de pura cepa no hay nada más reconfortante que revivir una y otra vez tanto lo bueno como lo malo. Bueno, sentimental y masoquista, todo hay que decirlo. 
Pocas cosas he encontrado más placenteras que esta, aparte de bañarme en tequila cada vez que salgo y perderme entre mis excesos. Si no fuera extrema y excéntrica, no me gustaría escribir. Porque para eso hay que ser la excepción de los estereotipos. Hay que sentir profundo, querer intenso y beber sin término medio. Hay que saber dejar hablar al corazón, darle voz entre las palabras, ser racional solo cuando sea imprescindible, y sobre todo, sentir y creer en cada una de las historias que plasmas. Tiene que transmitir lo que sientes, lo que eres, o no valdrá nada. O no valdrás nada.

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