viernes, 13 de junio de 2014

Querer no es suficiente.

Los sentimientos son confusos. Por un momento llegamos a creer que son suficientes, pero para nada es así o por lo menos no para mí. 
No quiero ni puedo negar lo que siento, pero tampoco fingir que eso me parece suficiente, como si eso fuera a todo a lo que aspiro en la vida. Claro que le quiero, y sé que él a mí, pero cada vez más a menudo me pregunto si alguien como yo podría conformarse con eso.
Suena algo egoísta quejarse de que querer y ser correspondido es poco, pero realmente lo es. ¿Qué pasa con todo lo demás? ¿Qué es de todas las metas y todo lo que te gustaría tener y no tienes? Me refiero a cosas pequeñas pero esenciales, o al menos para mí lo son. 
Alguien que entienda lo que supone el esfuerzo y la satisfacción que trae consigo el mismo. Alguien que haya pasado por esos años de universidad, de estudio, de esfuerzo. Alguien con quien hablar de todo un poco y que esa conversación te parezca lo suficientemente estimulante como para que eso te parezca mejor plan que arrancaros la ropa uno al otro. Alguien con un nivel intelectual similar. Alguien atento y con quien poder comentar cualquier cosa dando por hecho que sabrá de lo que hablas. Que te conozca y te comprenda bien. Que los detalles le parezcan importantes para conocerte y para que tú le conozcas a él. Alguien que quiera conocer mundo, viajar y recorrer cualquier rincón conmigo. Con ambición y convicción en sí mismo. Confianza. Seguridad. Fuerza y valor a la hora de tomar decisiones. Alguien que no se venga abajo a la primera de cambio. Alguien que sepa luchar y hacer lo imposible por lo que aspira y por quien quiere. 
No creo que nadie se conforme sólo con que le quieran. Puede que sí al principio, sí por un tiempo, pero a la hora de replantearse la vida junto a una persona...lo dudo mucho.
Para mí no lo es, aunque quiera alargar lo inevitable. Aunque quiera mirar sólo el presente y por ahora con esos sentimientos mutuos me baste. Sé que si pienso en lo que seré dentro de 20 años no tengo del todo claro que vaya a ser él con quien los pase. No es culpa mía ser ambiciosa y querer ciertas cosas, ni tampoco es suya por ser alguien que se conforma con poco y que no ve más allá de una vida humilde.
Pero yo no quiero eso. No quiero una vida así. Quiero una casa enorme, quiero tener un buen trabajo y un buen puesto. Quiero trabajar en lo que me guste, quiero viajar, conocer gente nueva y mundo, compartir cosas en común con alguien que sí sepa demostrarme que no sólo está conmigo por costumbre, sino porque me quiere,  y porque aparte de eso, necesite que yo le aporte esas cosas que he mencionado antes igual que yo las necesito. Alguien que no se conforme con que le quiera, sino que también espere cosas de mí como las que yo espero. Que busque esas aficiones, esos deseos ocultos y esas aspiraciones en mí como yo las busco en él. Que me rete, que me desafíe, que lo haga todo susceptible al cambio, que rompa con la monotonía y que no permita que aparezca. Y si pienso en todo esto, si leo estas líneas que acabo de escribir, por mucho que me duela y que me pueda pesar, sé que él no va a ser esa persona. 
Sin embargo no quiero que cambie ni nunca se lo pediría. Es como es y yo le quiero por eso, y aunque todo esto sea precipitarme, sé lo que quiero en la vida, y sé que él no podría ofrecérmelo por mucho que quisiera.

La pregunta es...¿hasta cuándo será suficiente esto que tenemos? ¿Cuándo tendré el valor y el coraje para admitir y comprender que él no va a aportarme todo eso que yo necesito? Por el momento no concibo nada de esto, pero tarde o temprano, las cosas que tienen que pasar, pasan.

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