Ya no me acordaba de cuánto podía llegar a doler. Llevaba demasiado sin sentir algo tan fuerte, tan destructivo. La verdad es que no echaba para nada de menos esta sensación, pero aquí está de nuevo, abrazándome con sus fríos brazos y asfixiándome lentamente. No voy a volver a cometer el error de poner el amor que sienta por alguien por delante del mío propio. O puede que sí. Puede que esta desesperación y este dolor me dobleguen y me hagan cambiar de opinión. Puede que sea estúpida del todo y caiga en la misma piedra de siempre. Hay momentos en los que confío ciegamente en mi fortaleza, en el coraje que siempre me saca del más profundo letargo....pero hay otras en las que no soy capaz de imaginarme un día sin él, sin que me mime, sin volver a sentir eso que siento cuando entrelaza sus dedos con los míos, sin que me haga sentirme especial, sin saber que tengo a alguien tras mi espalda que me quiere como espero que él siga haciendo. No sé si me duele más que no confíe en mí o el imaginarme estar sola otra vez. No sé qué me parece más desalentador ni lo que me hace sentirme más vacía. De lo único que estoy segura es del dolor que en estos momentos oprime mi pecho y que me hace sentirme más pequeña a cada segundo que pasa. No sé si estoy dispuesta a entregarme en cuerpo y alma como lo he hecho con él. No sé si tengo fuerzas para ello siquiera.
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