Siempre, desde que le conozco, ha tirado por mí y por mis restos. Ha estado en cada punto clave, en cada todo o nada, en cada error y por supuesto en los aciertos. Sin pedir nada a cambio, soportando mis tormentas, todas y cada una de mis tardes grises. Ha sido y es mi mejor amigo además de ser la persona que me ha devuelto la fe y la ilusión. No concibo una vida en la que él no esté, es simple y cierto.

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