Estoy completamente segura de que te has reído de mí todo lo que has querido. Más de una vez habrás pensado “fue mucho más fácil de lo que pensaba, menuda estúpida”. Lo sé sin haberte visto ni escuchado. Y no me duele, ya no. Te habré llegado a dar hasta pena, es lo más probable y lo entiendo, tu egocentrismo te hace ser así. Pero, ¿realmente tú debes sentir pena o lástima por mí? Es más, ¿alguien que tiene como máxima aspiración tirarse a todo lo que se mueve tiene motivos para reírse de alguien? El sexo por simple placer está más que bien, y más a los 21 años. Lo entiendo. Entiendo que esté entre tus intereses, incluso puedo comprender que sea algo que siempre tengas presente, pero cuando su búsqueda se convierte en lo único que te interesa de veras, la cosa ya no es para broma. Es penoso, triste, no sé cómo más llamarlo. En parte admito que tenías razón cada una de las veces que me tomaste por una estúpida, es más, cuando me tragué tu “piensa que así tendremos un buen recuerdo juntos” como explicación a tus intenciones más que claras, lo fui. Cuando sabía que seguías estando con ella y me dio igual, lo fui…y lo sé. Lo sé tan bien que me avergüenzo. Lo que sí creo que debes entender, querido amigo, es que hay una diferencia abismal entre ser un idiota de vez en cuando y permanecer constantemente en ese estado, como es tu caso. Que lo mío tuvo arreglo poco después pero que tú seguirás siendo un imbécil integral por demasiados años. Y gracias a ti sé lo vacío que llega a sentirse uno cuando te entregas, y sobre todo por primera vez, a la persona equivocada. Sé hasta qué punto te das pena a ti misma y desde cuál empiezas a darte vergüenza. Todo ello lo aprendí después de ti. He llegado a un punto entre odiarte y repudiarte que acostarme contigo es de lo único que me arrepiento en la vida. Tú eres de lo único que pediría olvidarme, y eso es mucho decir después de la vida que he llevado. En realidad, y ya sin rencor, dolor ni nada entre medias, eres tú quien me da lástima. Lo seguro que te crees y lo solo que estás; lo vacío que te encuentras y lo mucho que te esfuerzas por aparentar lo contrario; la forma en la que haces creer a todos que tu vida es el séptimo cielo cuando en verdad ni siquiera tú te crees tus propias mentiras; el hecho de que creas que todas estamos a tus pies cuando en realidad estamos varias leguas por delante de ti. Me das pena porque hasta un ciego podría ver lo solo que estás aunque te rodees de especímenes limitados como tú. Por eso y porque esa soledad la estás cavando tú y sólo tú cada día que eres tú mismo. Supongo que aunque tarde, el karma actúa para todos, y realmente espero que contigo no haga una excepción.
Atentamente,
Lo mejor que te has perdido.
Atentamente,
Lo mejor que te has perdido.
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