A pisar el suelo que tú pisabas, a pasar por calles y por lugares por los que estoy segura que has pasado; hasta ahí llega mi punto de masoquismo. A buscarte en cada esquina, en cada rostro. A desquiciarme al saber que no vas a estar aquí, en ninguno de ellos. Pensé que con respecto a ti no podría sentirme más estúpida, pero una vez más supero mis propias expectativas. Por otra parte quiero pensar que es así. No verte, no sentirte cerca, no cruzar una sola palabra contigo ni escuchar tu voz nunca más pueden ser las mejores formas de hacerte a un lado, o de intentarlo al menos. Pero el destino o lo que sea que mueva el mundo es receloso, caprichoso, y tarde o temprano sabrá cómo ingeniárselas para plantarte justo en frente de mí, todo ello mientras mi cara se vuelve una tabla rasa y mi pulso disminuye; mientras siento que no respiro y que estoy al borde de desplomarme en el suelo. Puede que sea un poco exagerada y que me guste demasiado ser melodramática, pero no creo que fuese muy distinto. Puede que verte y quitarme esta sensación que siento dentro sea la única "cura", pero también puede que me quede mucho más tocada y hundida- si eso es posible- de lo que estoy ahora. Puede que me rompa en más pedazos, que me quede un poco menos de dignidad, no lo sé. También es probable que me desquicie más, que me vuelva rematadamente loca saber que la realidad que durante años me he imaginado sea mucho peor que en mi cabeza.
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