lunes, 14 de abril de 2014

Tengo que poder con esto. Tengo que estar por encima de contar los día y las horas, de poner límites y fechas a un futuro incierto, pero sobretodo, tengo que coger las riendas de esta situación. Tengo que dejar de intentar que otros me crean cuando les digo que se acabó y empezar a creérmelo yo. Tengo que dejar de pretender convencer a los demás de que las cosas van a empezar a ir bien otra vez y concienciarme yo para que así sea. Es sólo que duele y todavía es muy pronto para mí decirlo en voz alta. Es como si al hacerlo, el significado fuera completo y como si todo se magnificara. Sería hacerlo real, palpable. Pero ya he llorado demasiado por esta pérdida, más de lo que debería haberlo hecho y tengo que pararlo. No puedo seguir martirizándome pensando en qué hubiera sido o quién hubiéramos sido juntos, porque ya no lo seremos, eso es lo único que sé; no sé cuándo será la definitiva, no sé cuánto tiempo o cuánto tequila va a llevarme comprenderlo. Lo único que sé con seguridad es que no tienes cabida en mi vida, ni la tendrás nunca más. 
Me habían roto en pedazos, también en pedazos mucho más pequeños y hasta en añicos, pero tú me has reducido a ceniza. Has dinamitado mi fuerte y sólo me quedan los recuerdos de cómo era. 
Lo hiciste desde el epicentro para asegurarte de que todo estallaba, y así fue. La cuestión es que ya no quiero pensar en cómo lo hiciste o por qué, ni tampoco quién hizo más por el otro o quién cumplió menos; quiero pasar página y no sólo en mi cabeza. Quiero poder decir que estoy bien y poder creérmelo. Quiero no tener que repetirme cada día que estoy haciendo bien las cosas y que estoy bien para poder levantarme por las mañanas. Quiero sentirme competente y capaz de nuevo. Quiero volver a empezar y reinventarme, y todo ello lo quiero sin tu sombra en cada paso que de, sin tu recuerdo condicionándome al decidir, y sin sentirme atada a ti para entonces.
Sólo quiero reconstruir sobre mis principios los cimientos que te has cargado con cada una de las veces que me has hecho daño. Puede que esto haya sido bajo hasta para ti, pero sólo ha sido la culminación de años perdonándote hasta lo que no tenía nombre.

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