martes, 8 de abril de 2014

Dulces 19 a la más bonita.

Me tenías demasiado mal acostumbrada y posiblemente por eso esté ahora mismo más moña de lo normal. Te tenía para mí en los recreos de biblioteca, en el camino a casa de las dos o por lo menos una parte, en las tardes de por semana quejándonos de todo lo que teníamos que hacer pero sin hacer nada, los viernes con Terry amenizándonos con Love of Lesbian o Dorian, en los sábados pletóricos que siempre acababan regular o mal y en los domingos de resaca compartida. Y ahora ¿qué? Ahora mismo hace un mes y seis días que no te veo y sinceramente se me cae el mundo encima ya. No estoy acostumbrada a tener que compartirte con nadie ni mucho menos a tenerte tan lejos, a no verte en tanto tiempo. Sabíamos que algún día tendríamos que salir de casa y empezar una vida lejos de ese pueblo, lejos de nuestra familia, lejos de todos los recuerdos, tanto bueno como malos, que teníamos allí, pero lo que no queríamos pensar es que esa nueva vida, ese soplo de aire fresco, nos iba a barrer tan lejos la una de la otra.
No eres precisamente el tipo de persona que pega conmigo, pero aquí estamos. No parecía que alguien como tú tuviera mucho que ver con alguien como yo, pero míranos. Tampoco eres la persona que más tiempo lleva en mi vida, pero sé que has llegado para quedarte. Para permanecer cuando otros se vayan, para cuidarme cuando otros me destrocen, para hacerme saber que llegaste sin el propósito de despedirte.
Sé que dos años (casi tres) pueden no parecer suficiente para conocer a una persona, y realmente pienso que nadie acaba de conocer a nadie, pero tú te sabes de memoria cada una de mis cicatrices y de mis momentos gloriosos al igual que yo los tuyos; has compartido conmigo tus secretos, unos más oscuros que otros, y tú conoces prácticamente todo de mí. Me has visto en mis momentos más bajos, en los días más grises, en todas las veces que he estado a punto de rendirme y en las que me he rendido equivocadamente y aun así no te has ido. Así que me parece que entre nosotros lo del tiempo está de más. Han sido dos años muy intensos, en los que nos hemos dejado conocer y querer, apreciar y cuidar, comprender y confiar. Nos conocimos en un momento en el que ambas necesitábamos a alguien que nos escuchara de verdad y no que sólo oyera palabras sin que le importaran.
No puedo imaginarme ya un día o un verano o una locura sin que seas coprotagonista conmigo. Con cada gesto, con cada bronca, con cada noche en vela o con el simple hecho de escuchar todos mis chaparrones te has ganado a pulso que seas en quien más confío, la primera persona a la que recurro para lo bueno o para lo malo. Eres uno de los pocos motivos por los que me apetece volver a casa cada dos fines de semana y por quien el hecho de imaginarme todo un verano allí no me parece tan horrible. ¿Por qué iba a serlo? Nos lo pasaremos la mitad ebrias y la otra mitad riendo, así que no creo que nada nos pueda salir tan mal. Y no importa que ahora nuestra vida relación sea un poco virtual de más, porque ni tú ni yo somos propias de caer en la rutina, y si lo hacemos, ya se nos ocurrirá alguna gilipollez lo bastante surrealista para no perder la costumbre.
Gracias por hacer que vuelva a tener fe en una persona, sabes lo que me cuesta eso y más después de los últimos acontecimientos. Por todo lo que has hecho pero también por lo que sé que harás por mí, y por quererme tal y como soy, sin esperar que cambie ni que coincida con el prototipo de persona que puede que a veces necesites que sea. De que disfrutes de los 19 como nadie aunque no te gusten demasiado, me encargaré yo, y así hasta que seamos unas señoras mayores y recordemos cómo empezó todo y cómo tras muchos años, por suerte, hay cosas que no cambian.

¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES PRINCESA! NO SABES LO MUCHO QUE TE QUIERO.
PD: sé que no es lo mejor que te he dicho, pero mis musas han volado :( .
PD2: siento el retraso pero bueno ya sabes que como siempre, mal y tarde, la tienes aquí.












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