No me arrepentí de hacerlo justo después, lo que suele ser buena señal. No me precipité, no me equivoqué ni bifurqué mis sentimientos como siempre. Simplemente decidí admitir que quiero a alguien que me quiere, tan sencillo como eso. Cómo salga, cómo nos vaya o cómo se vayan produciendo las cosas nadie lo sabe, pero sí sé que estoy en esto hasta el cuello y que hacía mucho tiempo que la vida no era tan dulce.
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