Te aseguro que no ha sido fácil para mí nada en cuanto a amor se refiere. He recibido una puñalada detrás de otra, sin pausa ni descanso. Me he perdido infinidad de veces, y he dejado de reconocerme otras tantas. ¿Sabes lo que es mirarte y no saber quién eres ya? Supongo que sí. Y también supongo que estarás de acuerdo conmigo en que pocas cosas hay más dolorosas que esa. Y precisamente por todo mi pasado, por todo ese dolor y esa agonía, me he sentido más que culpable. Por qué, te preguntarás... pues es sencillo. Me sigue doliendo no haberte querido como te merecías cuando debí hacerlo. Me duele no haberte valorado lo suficiente a veces. Pero sin duda, lo que más me pesa, es no haberte dejado ver antes lo mucho que llevo queriéndote desde hace bastante tiempo. Sé que lo he hecho como autodefensa, después de tanto castigo, no es fácil abrirse de par en par a una persona, a pesar de que ya no tengo demasiados secretos para ti. Si soy realmente sincera, me aterraba la idea de haberme enamorado de ti. No por ser tú, sino por el mero hecho de sentirme frágil y vulnerable otra vez. Por saber que eso supone que mi estabilidad depende básicamente de ti. Me asustaba la idea de no tenerlo todo bajo control, ya me conoces. Pero aunque quise engañarme, lo sabía. Desde hacía tiempo notaba que ya no era yo quien manejaba la situación; notaba que había algo más dentro de mí, algo que me hacía verte con otros ojos. Algo tan fuerte que hizo que todo nuestro pasado turbio y oscuro no importara...sin darme cuenta, sin pretenderlo, me enamoré de ti. Con cada día que pasaba, más segura estaba y por tanto, más asustada. Notaba cómo tocar tu piel ya no era sólo por placer, sino por necesidad. Estar entre tus brazos dejó de ser meramente entretenido a ser lo más bonito que me había pasado en mucho tiempo. Supiste cómo esperar, supiste aceptarme, quererme tal y como soy, y nunca perdiste la esperanza de que yo algún día correspondiera eso que tú llevabas sintiendo desde hace años. Nadie antes había hecho tal cosa. Lo normal para mí es que me abandonen, que no vuelvan e incluso que ni lo intenten. Pero cómo no, y sigo sin entenderlo, supiste armarte de paciencia y ganas, aunque con altibajos, pero sin rendirte nunca. No te haces idea de lo fácil que me resulta todo sabiendo que estás tras mi espalda a cada paso que doy. Sé que soy muy impredecible y que tengo un humor difícil de llevar, y también sé que no puedo prometerte demasiadas cosas, así que sólo te pido que me dejes tu tiempo para hacerte ver con cada detalle, con cada caricia y con cada sonrisa lo mucho que te quiero. Lo único que puedo asegurarte es que quieras o no, vas a tenerme a tu lado siempre que lo necesites, y también todas las ocasiones en las que no. Sé que no sabes por qué te quiero, pero créeme, lo hago. No por nada demasiado raro, sólo por los pequeños detalles. Por la forma en la que apartas mi pelo de mi mejilla cuando vas a besarme, por cómo te estremeces cuando te hago cosquillas, por lo viva que me haces sentirme cuando estoy contigo, por lo estúpidos que somos a veces, por cuando nos portamos como si fuéramos niños, por el amor que veo en tus ojos cuando me miras, por la delicadeza con la que me tratas, por cómo me cuidas, por cómo me mimas, por todos los días en los que me demuestras lo afortunada que soy por tenerte conmigo, y por cosas tan sencillas como éstas, no me hago idea de lo que sería un día, una semana, un mes, un año o una vida sin ti. Te quiero, más de lo que se debería querer a alguien, pero por ti merece la pena...siempre la merece por ti. No me olvides nunca, hagamos lo que hagamos o vayamos donde vayamos, porque yo siempre voy a llevarte conmigo. Gracias por haber aparecido, por haber sabido esperar, y sobre todo por saber quererme a pesar de ser como soy.
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