Aunque no me guste del todo, puedo entender por qué la gente no confía en mí cuando digo "pero se acabó". Entiendo por qué cuando repito que es la última vez no me creen, ni intentan hacerlo. Me cuesta sudor y lágrimas ordenar mis ideas, mis preferencias, diferenciar lo que quiero de lo que debo, lo que puedo de lo que podría, y lo peor, elegir lo que más adecuado me parezca. Además de eso, me cuesta demasiado tiempo y demasiadas excusas. Al final, por una o por otra, siempre acabo encontrando el camino que yo considero correcto. Hoy hubo algo que me hizo sentir que lo había encontrado respecto a ti. Verte no movió nada dentro de mí. Ni rabia, ni rencor, ni asco, ni dolor, ni pena. Claramente, nada bueno tampoco. No hubo nada. Y si hubo un intento de todos ellos por salir, algo dentro mí, aunque no sé el qué, se lo impidió de tal forma que ni yo me di cuenta. Por una vez, entre tantas ocasiones turbulentas, vi la luz, el verdadero sentido de todo lo malo que ya había vivido por ti y la nueva dirección que debían seguir mis pasos. Todo lo malo que pasé por alguien que no supo valorar realmente que había encontrado una persona que se preocuparía por sus desvelos y que celebraría con él todo lo bueno que pudiera pasarle. Una persona capaz de engañar y mentir como nadie para simplemente aprovecharse después. Lo suficientemente inteligente para que nadie lo sepa, pero demasiado ingenuo como para pensar que la vida, o yo, no le pondremos algún día en su lugar. Alguien que no se mueve por azar ni por su lado visceral, sino por el interés, por la soberbia y sobre todo, por la entrepierna...algo que tarde o temprano le jugará malas pasadas. Pero ese ya no es mi problema. Nada que tenga que ver contigo me incumbe, ni para bien ni para mal. Después de dolerme y de amargarme, has pasado a un punto en el que lo único que me produces es indiferencia. No me arrepiento de nada aunque cualquiera me entendería por hacerlo; no me siento mal conmigo misma, ni defraudada. Ha sido un error, por tanto una lección. Es lo único positivo que se puede sacar de todo lo que pasó, pero es mejor que nada. A mí me queda la esperanza de remontar y evolucionar, dejando poco a poco y con ayuda del tiempo y del cambio de aires a dejar a un lado que un día, un remoto y maldito día me importaste y mucho. Dime, ¿puedes tú decir lo mismo?¿Puedes pararte a pensar y llegar a la conclusión de que tienes la conciencia tranquila? Lo dudo. Pero, como ya he dicho, eso ha dejado de ser un asunto que me competa. No te deseo ningún mal, ni que te parta un rayo, aunque bueno..no estaría mal. Ahora puedo decir con seguridad que te conozco, tanto lo bueno como lo malo, y sé que seguirás siendo igual de estúpido y de egocéntrico, y eso querido amigo es lo que hará que tú mismo te caves tu propia tumba. Puede que no vea cómo el karma te devuelve todo lo malo que has hecho a otros, pero con que pase ya es más que suficiente. Si alguna vez me partiste en dos, sólo son recuerdos y un pasado que no volverá a repetirse. Si alguna vez te dejé ver que realmente estaba rota y te creciste con ello, sólo puedo sentir lástima por ti y jurarte por lo que más quiero que no volverá a pasar. Y no, ni estoy ni estuve nunca enamorada, colada, pillada o enganchada a ti, aunque lo pienses, aunque haya podido parecerlo. No. Y bueno, sólo me queda decir que si cada uno se junta con quien merece, veo lógico que estés con quien estás y viceversa. Esto no es un adiós, porque para variar aparecerás hasta en la sopa, sólo es el hecho que marca la diferencia entre lo mucho que me importabas y me dolías y lo poco que influirá en mí y en mi vida cualquier cosa que venga de ti desde este momento.
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