Siempre lo he dicho; me pierden mis vicios y mis excesos. Hay demasiadas cosas a las que no sé decir que no, y cuando digo demasiadas no me quedo corta. Me resulta imposible decir que no a un chupito de tequila, a un cigarro, a otro chupito de tequila, perdonar una noche, a salir, a más chupitos de tequila. Y sí, creo que más o menos, eso es lo que más me pierde. Beber, salir, y ya no me meto en el terreno de la personalidad. Bueno, se me olvidaba que tampoco podría decir que no a tenerte entre mis sábanas, ni mucho menos a tus manos recorriendo mi cuerpo.
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