Amy Lee es lo único que ha podido darme algo de paz hoy, por lo que podréis imaginar cuán caótica ha sido mi vida últimamente. En el fondo me lo he buscado yo. Siempre el maldito apego y la maldita necesidad de no sentirme totalmente sola son lo que hacen que me equivoque estrepitosamente sin remedio. Por no verme rodeada de gente y sentir que no le importo a nadie, por no mirar a un futuro incierto y pensar que estaré sola conmigo misma, estoy como estoy. No sé cuántas veces me he faltado al respeto ni cuántas lo he sabido y he mirado hacia otro lado...y en verdad no puedo sentirme más decepcionada conmigo misma. Creyendo ser yo la que le hacía daño y la que le traía de cabeza con mis cambios de humor y mis altibajos,al final ha sido él el que me ha roto a mí. En pedazos. Ha sido por quien anoche me quedé dormida tras llorar durante horas. De veras sentí que él nunca me haría daño, no de esta forma. Es más, siempre he pensado que yo era la que se lo haría a él fácilmente, y aquí me hallo, entre la espada y la pared, entre el desconsuelo y el llanto. No sé cómo he podido ser tan estúpida, si siempre es a mí a quien le cae la peor parte y quien acaba perdiendo. Hoy he notado cómo tocaba mi propio fondo, y aunque no estoy segura de ella, siento que en parte sigo allí, dejando que esos fríos brazos congelen mis lágrimas y mi piel. No puedo seguir así si quiero sentirme orgullosa, capaz y competente. No puedo dejar que mis partes visceral y emocional dominen sobre la racional de forma tan sencilla. No puedo depender tanto emocionalmente de las personas, siempre me lo han dicho, pero tampoco he hecho nada por remediarlo. Se acabó eso de encontrarme siempre en el borde y aguantar hasta que me explotan las arterias, lo de ser quien pasa mil y un errores y a quien no le pasan ni uno. No puedo volver a sentirme así nunca más. Me lo debo.
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