De verdad quería que las cosas hubieran salido bien. Sé que hubiera sido feliz entre tus brazos, escuchando tu risa o simplemente notando tu pecho contra el mío... saber con seguridad que no estaba sola mientras estuviera contigo. Ser uno, que siguieras sacando lo mejor de mí y que a pesar de ser una persona excéntrica me quisieras por lo que era sin intentar cambiarme. Me hubiera encantado que me hubieses querido aunque fuese la mitad que yo a ti. Poder sentirme a salvo al tenerte tras mi espalda, respaldada y protegida. Por suerte o por desgracia, las cosas no han acabado así. Pero no te preocupes por mí si es que lo has hecho alguna vez. No sé dónde ni cuándo, pero espero con ansias encontrar a otra persona que despierte en mí todo aquello que tú encontraste aletargado en mi interior. Alguien con quien sienta que el sol sale y se pone a la vez, sentir la seguridad de que las cosas pueden irme bien... pero sobretodo, que me quiera por y a pesar de todo, sin tapujos ni condiciones. Poder quererle yo, con defectos tan insoportables como los míos y pasiones similares. Nada de perfección, nada de físico irresistible... no necesito nada de eso. No sería un inconveniente, eso está claro, pero si hay alguna persona ahí fuera que pueda soportar mis tormentas y en la que pueda refugiarme mientras duran, no podré pedir más. Sólo quiero amar y ser correspondida, nada de príncipes azules ni romanticismo épico. Nada de superficialidad ni adornos, tampoco regalos ni extravagancias. Sólo alguien que se acuerde de mí las noches que no pase a mi lado al igual que yo, que sea como sea y pesar del tiempo siga sorprendiéndome y enamorándome, que sepa cómo llevarme y cómo dejar mi orgullo en el perchero. Sé que pido demasiado, pero acaso ¿no nos merecemos todos ser felices y correspondidos? Ilusa o no, es algo a lo que no pienso renunciar nunca. La posibilidad de no sentirnos solos es lo único que puede reconfortar el alma, y a pesar de todas las cosas que tengo en mente para mí y mi futuro, ninguna de ellas tiene sentido si no tengo con quién compartirlas. Esa y sólo esa es la clave de esta vida.
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