Tengo ligeras sensaciones de lo que fueron hechos, vanos recuerdos de lo que fueron sentimientos, pero nada, absolutamente nada de ti. Nunca tuve unas palabras bonitas, ni una pequeña muestra de afecto, ni un beso furtivo del que acordarme... nada. Lo único que se me viene a la cabeza cuando apareces es dolor y perdición. Resulta paradójico que alguien a quien quise tanto me traiga consigo cosas así...pero esa es la realidad. Y aunque el futuro es incierto e inhóspito, siento dentro que volverás a aparecer. No una ni dos, sino varias veces. Serás como una piedra con la que tropezaré demasiadas veces...y es que a día de hoy, tengo más claro que nunca que nuestros caminos se han desviado varias veces, y lo harán, pero no llegarán nunca al punto de separarse. Supe desde el primer momento que no serías alguien común ni fácil de dejar atrás, y que serías esa persona que todo el mundo busca y pocos encuentran. Independientemente de que haya salido mal y de que no hayas sabido quererme, yo aún te quiero, te quise durante aquellos tormentosos años, y te querré durante los venideros.
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