No quería volver a escribir sobre este tema otra vez. No quiero parecer una triste en público otra vez. No quiero seguir siendo una sombra lejana y difusa de mi yo de hace un tiempo. Me he cansado de no tener ni voz ni voto ni siquiera en mi misma.
Supongo que ahora sí que puedo presumir de que lo estoy haciendo bien, y realmente espero seguir por el buen camino. Las tentaciones son las mismas, pero mucho menos intensas que hace un par de meses o un par de semanas. Pensar en ti ya no significa torturarme durante un día entero o un par de ellos. Ya no me acuerdo sólo de la peor parte aunque sigue siendo la que predomina. Estar contigo ya no es lo que echo de menos en realidad. Extraño tener un buen motivo por el que volver a casa cada fin de semana, saber que hay alguien totalmente ingenuo o chiflado como para quererme por quien soy, sea de la forma que sea. Echo de menos poder tener siempre a alguien con quien contar para todo sin importar el tiempo, la hora o la estación del año. Sé que si tuviera que elegir me quedaría con esos cinco años de amistad tan increíbles. En ese momento, aunque no supimos verlo, lo teníamos absolutamente todo. Es imposible no pensar en qué sería de nosotros si hubiéramos sido capaces de contener nuestros sentimientos un poco más, y si en si el hecho de haberlo conseguido supondría que todo esto que me oprime el pecho no existiera; si serías tú a quien se lo estaría contando. Claro que sí, serías tú el primero. Siempre lo fuiste aunque yo pensaba que había alguien todavía más importante para mí que tú. Pero ¿sabes? No lo había. A nadie valoraba tanto como a ti. Sabía lo que podía suceder si las cosas salían mal, pero sé que si las circunstancias hubiesen sido otras, tarde o temprano habríamos encontrado la forma de seguir ambos en la vida del otro. Lo malo es que no ha sido una simple circunstancia, y que si sé lo que acabo de decir es porque ha sido la peor de todas.
Quién sabe lo que pasará dentro de unos meses o de unos años. Puede que la vida nos vuelva a unir aunque de una forma totalmente distinta. Puede que después de tanto tiempo sin contacto alguno nos acabemos dando igual, no lo sé. Espero que no, espero que tú encuentres en todo esto lo positivo, un aliciente que te haga cambiar de una vez por todas y madurar...y espero que a mí el tiempo me ayude a lamerme las heridas y a cicatrizarlas; espero que me deje perdonarte por lo menos. Puede que no hacerlo sea lo que más me está machacando pero no voy a luchar contra mi propia naturaleza, ya la he adulterado demasiado por ti. Me da igual cómo o cuándo lo hagamos, pero de verdad espero que encontremos la forma de no perdernos por el camino. Al fin y al cabo somos nosotros, ¿no? Si siempre ha habido una forma de recomponernos, puede que haya otra esperándonos en algún momento, en alguna parte.
Supongo que ahora sí que puedo presumir de que lo estoy haciendo bien, y realmente espero seguir por el buen camino. Las tentaciones son las mismas, pero mucho menos intensas que hace un par de meses o un par de semanas. Pensar en ti ya no significa torturarme durante un día entero o un par de ellos. Ya no me acuerdo sólo de la peor parte aunque sigue siendo la que predomina. Estar contigo ya no es lo que echo de menos en realidad. Extraño tener un buen motivo por el que volver a casa cada fin de semana, saber que hay alguien totalmente ingenuo o chiflado como para quererme por quien soy, sea de la forma que sea. Echo de menos poder tener siempre a alguien con quien contar para todo sin importar el tiempo, la hora o la estación del año. Sé que si tuviera que elegir me quedaría con esos cinco años de amistad tan increíbles. En ese momento, aunque no supimos verlo, lo teníamos absolutamente todo. Es imposible no pensar en qué sería de nosotros si hubiéramos sido capaces de contener nuestros sentimientos un poco más, y si en si el hecho de haberlo conseguido supondría que todo esto que me oprime el pecho no existiera; si serías tú a quien se lo estaría contando. Claro que sí, serías tú el primero. Siempre lo fuiste aunque yo pensaba que había alguien todavía más importante para mí que tú. Pero ¿sabes? No lo había. A nadie valoraba tanto como a ti. Sabía lo que podía suceder si las cosas salían mal, pero sé que si las circunstancias hubiesen sido otras, tarde o temprano habríamos encontrado la forma de seguir ambos en la vida del otro. Lo malo es que no ha sido una simple circunstancia, y que si sé lo que acabo de decir es porque ha sido la peor de todas.
Quién sabe lo que pasará dentro de unos meses o de unos años. Puede que la vida nos vuelva a unir aunque de una forma totalmente distinta. Puede que después de tanto tiempo sin contacto alguno nos acabemos dando igual, no lo sé. Espero que no, espero que tú encuentres en todo esto lo positivo, un aliciente que te haga cambiar de una vez por todas y madurar...y espero que a mí el tiempo me ayude a lamerme las heridas y a cicatrizarlas; espero que me deje perdonarte por lo menos. Puede que no hacerlo sea lo que más me está machacando pero no voy a luchar contra mi propia naturaleza, ya la he adulterado demasiado por ti. Me da igual cómo o cuándo lo hagamos, pero de verdad espero que encontremos la forma de no perdernos por el camino. Al fin y al cabo somos nosotros, ¿no? Si siempre ha habido una forma de recomponernos, puede que haya otra esperándonos en algún momento, en alguna parte.
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