Me sigue pareciendo triste cómo has arrasado con todo lo que teníamos; con todos los años, con todos los recuerdos, con todos y cada uno de los propósitos que nos pertenecían sólo a ti y a mi. Pero es así y así es como hay que verlo. Las cosas están volviendo a su sitio e incluso yo me siento más encuadrada en mi vida que hace unas semanas. Si sacara la faceta que me caracterizaba a los dieciséis diría que ya me da igual, que es agua pasada. Lo que pasa es que desde entonces han llovido demasiadas tormentas y han caído demasiados pilares, casi casi como en Roma, y todo ello han dejado esa parte de mí obsoleta. Evidentemente aún no me das igual y si algún día te pasara algo...no quiero ni pensarlo. Pero eso es una cosa y que esté pendiente de tus idas y venidas es otra muy distinta.
No vas a recuperarme porque no has roto los pedazos, sino que directamente los has dinamitado y no queda nada que recomponer. No está bien, pero vale. Espero que te quedaran más que claras mis intenciones de perderte de vista y no volver a verte más. De que te pierdas o te encuentres, pero que no me lo cuentes porque todo ello ha dejado de ser mi problema. Lo he pillado, de verdad. He entendido por las malas y tras demasiadas recaídas que no puedo involucrarme contigo en nada y lo he asumido. Aún así, eso no quita que te eche de menos más de lo que puedo manejar todavía, ni tampoco que los días brillen con la misma intensidad. Todo ha perdido un poco de magia, de interés, de fuerza. Nada es como antes. Ya nada es la mitad de emocionante como solía serlo contigo. Debo admitir que hasta yo he perdido gran parte de luz y de esperanza. Supongo que el tiempo hará lo que mejor sabe y que yo seré lo suficientemente inteligente como para seguir poniendo por delante de las vísceras a la razón.
No vas a recuperarme porque no has roto los pedazos, sino que directamente los has dinamitado y no queda nada que recomponer. No está bien, pero vale. Espero que te quedaran más que claras mis intenciones de perderte de vista y no volver a verte más. De que te pierdas o te encuentres, pero que no me lo cuentes porque todo ello ha dejado de ser mi problema. Lo he pillado, de verdad. He entendido por las malas y tras demasiadas recaídas que no puedo involucrarme contigo en nada y lo he asumido. Aún así, eso no quita que te eche de menos más de lo que puedo manejar todavía, ni tampoco que los días brillen con la misma intensidad. Todo ha perdido un poco de magia, de interés, de fuerza. Nada es como antes. Ya nada es la mitad de emocionante como solía serlo contigo. Debo admitir que hasta yo he perdido gran parte de luz y de esperanza. Supongo que el tiempo hará lo que mejor sabe y que yo seré lo suficientemente inteligente como para seguir poniendo por delante de las vísceras a la razón.
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